Radiografía del coronavirus en residencias de ancianos

 

Un familiar mío, Ana, de 93 años, falleció el pasado mes de abril en una residencia de ancianos de Madrid, infectada por el Coronavirus causante de la pandemia que sufrimos. A diferencia del tratamiento facilitado en otros procesos infecciosos anteriores, esta vez Ana tuvo vetado el acceso a la atención hospitalaria, así como el acceso a las visitas familiares. Falleció en una situación de trágica soledad. Nuestro último contacto con Ana fue para recibir sus cenizas, procedentes de un crematorio situado en Burgos, fuera de la provincia de Madrid.

Ana et Jaime

Es necesario decir que la atención que se dispensaba a los mayores en la residencia fue siempre exquisita y hay que destacar el cariño con que los asistentes geriátricos tratan a los mayores.

Sin embargo, la realidad cuando el problema sanitario afecta a toda la nación es muy diferente. La prioridad mínima, es asignada a las personas mayores cuyo acceso a los hospitales les queda vedado, dejándoles morir en las residencias sin asistencia sanitaria. En España, según la estadística oficial publicada por la televisión Española, de las 25.500 muertes producidas por la pandemia, 17.500 (68%!) han tenido lugar en las residencias de mayores donde quedaron absolutamente abandonadas.

La situación sanitaria se complica todavía más si el país no está preparado y carece de los medios de protección en el momento crítico de la crisis. Esto ha hecho que un 12% de los infectados sea personal sanitario, haciendo que la situación quede fuera de control.

Pido una oración por todos los mayores que nos han dejado en las últimas semanas, algunos de ellos, consiliarios y miembros de los Grupos de Vida Ascendente.

 

Jaime Tamarit