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Al margen del Congreso “Riqueza de los Años” en Roma

Extractos de la entrevista del Padre Roman Chromy, asesor espiritual de la coordinación de VAI en Europa, por una Agencia de Noticias Polaca (KAI)

 

KAI: ¿Podemos hablar de un desafío común para la Iglesia relacionado con la pastoral de los ancianos?

Padre R.Ch.: está claro que la sociedad está envejeciendo y que es necesario coordinar la pastoral de los ancianos. Esto es lo que el mismo Papa pide y las expresiones que utiliza son queridas para mí. Pide, entre otras cosas, practicar el "ministerio del oído" o escuchar lo que el pueblo de Dios tiene que decir hoy sobre un tema dado.

En el contexto de la pastoral de los ancianos, quisiera subrayar también la necesidad de una "pastoral de los ojos abiertos y de los corazones sensibles". Las personas mayores son el grupo social que a menudo busca apoyo, pero también tiene una vida y una experiencia laboral extraordinarias. 

 

KAI: ¿Hasta qué punto la reflexión sobre la pastoral de los ancianos se refiere a la creación de una nueva realidad, ya que las personas mayores ya están en las estructuras y comunidades existentes?

Padre R. Ch.: Creo que el propósito de tales reuniones no es crear nuevas estructuras. El Papa Francisco no lo espera, pero sobre todo nos llama a una conversión pastoral, a una nueva apertura al hombre, especialmente a aquellos que reclaman ayuda y piden apoyo. La conversión pastoral no es más que una visión nueva, completa y más sensible de uno u otro grupo de fieles en la Iglesia. Así es como lo veo en el contexto de los ancianos.

No se puede decir que los mayores no tengan oportunidades en la Iglesia o que la Iglesia no les ofrezca nada. Sabemos que los ancianos son un tesoro para cada parroquia. Pero el concepto de parroquia desde una perspectiva global es ambiguo. Las parroquias que conocemos en Polonia no se asemejan, por ejemplo, a las de Argentina, Brasil o Siberia, donde cubren zonas extremadamente grandes.  Las sociedades de todo el mundo también se enfrentan a problemas demográficos, sociales y económicos. Por ejemplo, en los países africanos o en América del Sur, los jóvenes se mudan cada vez más a las ciudades, dejando a sus familias multigeneracionales, y las personas mayores tienden a quedarse solas. Es en el contexto de estos desafíos que debemos reflexionar sobre las tareas que la Iglesia debe afrontar.

 

KAI: Incluso ante la audiencia en la que el Papa Francisco enviará un mensaje a los participantes del Congreso, ¿puede decirnos si se va de aquí con alguna inspiración particular?

Padre R. Ch.: La llamada del Papa a una nueva evangelización. Durante las conferencias, se habló mucho de sensibilidad, que es una especie de deber para nosotros los creyentes, llamados a ir a cada hombre que encontramos, mostrándole con un testimonio de vida, la imagen auténtica de Dios: un Padre amoroso y misericordioso. Esto es muy importante en el contexto de los ancianos que soportan la carga de toda una vida, a veces enfermedad, y que necesitan apoyo espiritual humano, así como una vida sacramental renovada.

 

KAI: El Papa Francisco también habla a menudo a los jóvenes sobre la sensibilidad hacia los ancianos. Durante varios años, les ha estado pidiendo que hablen con sus abuelos.

Padre R. Ch.: No cabe duda de que la pastoral de los ancianos no puede existir sola. Está ligada a otras esferas de la vida y de la actividad de la Iglesia, por ejemplo a la pastoral de las familias. La necesidad de una visión horizontal de los diferentes campos pastorales y de las palabras del Papa Francisco nos animan a reflexionar, entre otras cosas, sobre la calidad del diálogo intergeneracional. Yo utilizaría aquí la imagen bien conocida de la rama del Evangelio, que sólo puede dar fruto si está ligada a su raíz. Esta imagen es muy fuerte.

El Santo Padre vuelve al tema del diálogo intergeneracional también porque la cultura en la que vivimos rompe con la tradición y la historia, con una referencia a la sabiduría humana de las experiencias de vida adquiridas. Y, sin embargo, uno de los pilares de la vida de la Iglesia, además de las Sagradas Escrituras y el Magisterio, es la Tradición, el depósito de la fe.

 

KAI: ¿Cómo respondemos a la llamada del Papa?

Padre R.Ch.: Las oportunidades pastorales son sin duda la piedad y el compromiso de muchos de nuestros ancianos. Estoy convencido de que en muchas parroquias constituyen su "base espiritual": cuando los jóvenes van a la escuela por la mañana y los adultos al trabajo, los ancianos, los jubilados dicen el rosario matutino en la iglesia y asisten a la misa. Estas son bellas imágenes de la vida de la Iglesia que deben mostrarse a nuestros fieles de diferentes edades. No debemos olvidar que cada uno de nosotros cumple su papel apostólico. 

Por último, me refiero a las actividades de la asociación para los ancianos, Vida Ascendente internacional. Estas personas necesitan apoyo, pero se apoyan mutuamente y son un verdadero tesoro para las generaciones más jóvenes. Debemos recordar a los fieles estas relaciones intergeneracionales. Sobre todo porque en nuestras parroquias también, las personas mayores se sienten cada vez más solas o incluso rechazadas. Es necesaria la necesidad de revisar nuestra pastoral para los ancianos. Este tratamiento nos permitirá diagnosticar tanto el estado de la pastoral que les concierne como lo que habrá que hacer para mejorarla para atender la petición del Papa Francisco de atención a los ancianos y valorar mejor la"riqueza de muchos años de vida".

 

Traducción del polaco al francés por Monika Ptak, al español por Christian and Jaime, al inglés por Christian