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El tiempo de la gira de guardia

 

Con san Marcos abrimos un nuevo año litúrgico. Marcos, el evangelista de lo universal, es el que pone en la boca del extranjero el reconocimiento de Jesús y expresa el acto de fe de los paganos. Con él, la apertura al mundo revela la libertad del Evangelio.

¡Qué aventura que buscar la apertura para nosotros que hemos vivido este año en un encierro cargado de apremios, preocupaciones, sufrimiento y muerte! ¿Estamos listos a velar para asegurarnos de que cometemos un futuro, proyectos y escribimos el nuevo acto de una nueva tierra?

En el corazón de la pandemia, podríamos decir que nada será como solía ser. Pero, ¿medimos que la aventura cristiana es en sí misma un desconfinado permanente que da sentido a nuestras dudas, que acoge todas las preguntas y especialmente las del sentido de la vida para habitar nuestra fe y hacerla irradiar?

¡Si, creemos pero aumenta, Señor, en nosotros la fe! Observar se convierte en una actitud dinámica ya que el maestro se ha ido y ha dado todo el poder a sus siervos. La encarnación no es una palabra vacía, no es un acontecimiento del pasado, es la irrupción de Dios en nuestro mundo para que los hombres tomen el camino de la paz, de la misericordia, del compartir y de la bienvenida al extranjero. ¡Velar es todo un programa y no tenemos demasiadas de estas cuatro semanas para ser parte del trabajo de encarnación! ¡La Navidad está a este precio!

Padre Pierre-Yves Pecqueux,eudista.

Comentario del domingo, 29 de noviembre de 2020 Extracto de Prions en Église